El Rey Felipe VI visitó Ceuta por primera vez desde 2014 en un acto que combinó simbolismo y política. Durante su intervención, defendió la soberanía y la integridad territorial de España, destacando que estas son "irrenunciables". La visita tuvo lugar en un contexto de crisis migratoria, con el rey reclamando solidaridad europea y unidad institucional.
El discurso del Rey fue contundente y cargado de mensaje. Felipe VI señaló que cualquier amenaza contra Ceuta o Melilla afecta al conjunto de la Unión Europea. También pidió trato digno y humano a quienes permanezcan en España. La visita fue recibida con vítores y aplausos por parte de los habitantes de Ceuta, que mostraron su apoyo al monarca.
La visita de los Reyes a Ceuta forma parte de una serie de gestos simbólicos que refuerzan la presencia española en las ciudades autónomas. El Rey negó que la situación migratoria sea el único problema, destacando una "violación de nuestra frontera por una inmensa multitud". La visita también incluyó una estancia en el Parador de Ceuta, un lugar con historia y vistas al mar. La presencia de Felipe VI y Letizia fue vista como un reconocimiento a la importancia de Ceuta en la identidad española.
























