Las Salinas de Fuencaliente, en la isla de Tenerife, continúan operativas pese a haber sobrevivido a dos erupciones volcánicas. La familia que las gestiona, desde tres generaciones, ha mantenido el complejo salinero en funcionamiento, siendo el único en su provincia que aún opera.
El complejo, ubicado cerca de un volcán activo y un faro centenario, ha enfrentado desafíos naturales. La última erupción, en 2021, afectó la zona, pero los trabajadores lograron mantener la producción. La sal se extrae manualmente, un proceso que ha sido transmitido de padre en hijo.
La historia de las salinas se remonta a más de un siglo. La familia, que vive en la zona, ha adaptado sus métodos para garantizar la continuidad del trabajo. A pesar de las condiciones adversas, el complejo sigue siendo una referencia en la producción de sal en Canarias.
La supervivencia de las salinas refleja la resiliencia de la comunidad local. El lugar, rodeado de paisajes volcánicos, combina tradición y naturaleza. La producción manual sigue siendo un símbolo de la cultura canaria. La familia continúa trabajando, preservando una herencia que se extiende por generaciones.



























