El choque entre un tren de alta velocidad y un convoy de Iryo en Urda, Toledo, ha dejado al menos 69 personas muertas. El siniestro ocurrió el 28 de octubre en la línea Madrid-Sevilla. El AVE, que viajaba a alta velocidad, impactó por detrás contra el tren de Iryo, que circulaba a menor velocidad.
El maquinista del AVE falleció en el lugar del accidente. Su amigo, Sergio, habló con el periódico Antena3 sobre el impacto emocional del suceso. El apoderado de Pablo Aguado, Antonio Vázquez, fue encontrado muerto en el coche 8 del convoy de Iryo. Su muerte ha conmovido al mundo del tauromaquia.
El CEO de Iryo, antes del accidente, había alertado sobre fallos recurrentes en el sistema LZB en la línea Madrid-Sevilla. Afirmó que las quejas más frecuentes eran por este sistema. Reconoció que no era la primera vez que fallaba, pero minimizó su importancia.
El accidente vino a suceder semanas después del siniestro de Adamuz, en el que murieron 46 personas. Este nuevo choque ha vuelto a poner en tela de juicio la seguridad de la red ferroviaria española. El sistema LZB, responsable de las reconexiones largas tras fallos, ha sido criticado por su ineficacia.
El choque entre un AVE y un tren Iryo sigue siendo el peor siniestro ferroviario de la historia reciente en España. La investigación continúa para determinar las causas exactas del accidente.













