El secretario general de la ONU, António Guterres, destacó el peligro de confiar decisiones críticas a la inteligencia artificial durante su intervención en la Asamblea General. Mientras, el presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó los esfuerzos globales para regular la tecnología, en un discurso que reflejó su postura contraria a la regulación internacional. Durante la misma sesión, varios líderes abogaron por una cooperación más estrecha para gestionar el desarrollo de la IA, destacando la necesidad de un marco ético común.
Aunque Trump no asistió a la recepción tradicional organizada por Estados Unidos, su participación en la ONU incluyó anuncios sobre una inversión militar de 1,5 billones de dólares. Además, en una declaración sorpresa, Trump afirmó que Cuba "caerá", lo que generó reacciones en la delegación cubana. En otro frente, Trump se reunió con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en una conversación informal que marcó un acercamiento inédito entre Washington y Caracas.
La Asamblea General de la ONU se convirtió en un escenario donde se confrontaron visiones políticas y tecnológicas, con Trump defendiendo una postura más nacionalista y Guterres promoviendo una cooperación global. La tensión entre estas posturas se intensificó con la salida de la delegación cubana durante el discurso del mandatario estadounidense.






















