Lula da Silva ha sido reelegido presidente de Brasil tras una segunda vuelta electoral. El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo la mayoría de los votos en las elecciones del 25 de octubre de 2026. La victoria de Lula se consolidó tras el recuento oficial, que confirmó su triunfo sobre el candidato conservador Flávio Bolsonaro.
Bolsonaro, quien había liderado la carrera presidencial, no reconoció la victoria de Lula y anunció que solicitará la anulación de las elecciones. Además, el Tribunal Supremo Federal le retiró su pasaporte, limitando su movilidad internacional. Esta decisión fue tomada por el juez Alexandre de Moraes, quien supervisó el proceso electoral.
El candidato derrotado ha denunciado un fraude electoral, aunque no ha presentado pruebas concretas. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha expresado su desacuerdo con el resultado, aunque no ha tomado partido por ninguno de los candidatos.
Varios aliados de Bolsonaro en América Latina han reconocido la victoria de Lula, lo que refleja un consenso entre partidos y líderes regionales. Diosdado Cabello, secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela, ha felicitado a Lula y ha celebrado la detención del "fascismo" en Brasil.
La reelección de Lula da Silva representa un cambio político significativo en el país. Su discurso se centra en la lucha contra la pobreza y el hambre, temas que han sido centrales en su campaña. La elección se ha desarrollado en un contexto de expectativa y tensión, con una participación electoral elevada. La victoria de Lula marca un retorno al gobierno de izquierda en Brasil.
























