Lula da Silva ha ganado las elecciones presidenciales brasileñas, según resultados oficiales anunciados el 25 de octubre. El candidato del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo una ventaja significativa sobre su rival, Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal. Las urnas registraron un 54,7% de los votos para Lula, frente al 43,2% de Bolsonaro.

El mandatario estadounidense, Donald Trump, ha cuestionado los resultados y acusado a las autoridades brasileñas de manipular las elecciones. En declaraciones a medios internacionales, Trump afirmó que las elecciones parecían "amañadas" y "muy corruptas". Esta denuncia se suma a las de Flávio Bolsonaro, quien ha solicitado la anulación de su derrota.

Aunque Bolsonaro no logró la victoria, varios aliados suyos en América Latina han reconocido la victoria de Lula. El agronegocio, sector clave en el cual Bolsonaro contaba con apoyo, busca preservar su influencia en el Congreso ante un nuevo mandato de Lula.

La victoria de Lula ha tenido efectos en mercados internacionales. En Argentina, el riesgo país se disparó a 740 puntos tras el resultado. En Perú, analistas destacan la importancia de la relación bilateral con Brasil, especialmente en proyectos como el Puerto de Chancay y la Carretera Interoceánica.

En España, líderes políticos como Pedro Sánchez y Ada Colau han celebrado la victoria de Lula, viéndola como un impulso para la izquierda en la precampaña electoral del 29 de noviembre.

La campaña electoral fue marcada por debates intensos, incluyendo un momento en el que Lula recordó la pérdida de su meñique izquierdo durante la adolescencia. Bolsonaro se disculpó, pero dos días después fue derrotado en las urnas.