Lula, presidente de Brasil, ha ganado un cuarto mandato tras una campaña electoral marcada por una fuerte movilización ciudadana. Las elecciones se celebraron el 2 de octubre, y los resultados mostraron una victoria abrumadora para el candidato del Partido de los Trabajadores. Según los datos oficiales, Lula obtuvo el 48,3% de los votos, lo que le otorga la mayoría necesaria para asumir la presidencia.

En Serbia, los estudiantes lideraron una revolución política que culminó con la caída del presidente Aleksandar Vučić. Las elecciones parlamentarias del mismo día revelaron que el movimiento estudiantil, conocido como "Los Estudiantes por la Democracia", obtuvo el 52% de los votos, derrotando al partido de gobierno. Vučić admitió públicamente la derrota, reconociendo que los resultados reflejan un cambio de rumbo en el país.

La victoria de Lula en Brasil y la caída de Vučić en Serbia se producen en un contexto de creciente movilización popular en América Latina. En Serbia, las protestas contra el régimen de Vučić habían durado dos años, culminando en la tragedia de Novi Sad. En Brasil, Lula había sido condenado en 2021, lo que generó una oleada de protestas que lo llevaron a la presidencia.

Ambos eventos marcan un giro en la política de los países, reflejando la fuerza de las movilizaciones ciudadanas y el descontento con los gobiernos autoritarios. La situación en Serbia ha sido calificada como una "revolución" por los analistas, mientras que en Brasil, Lula ha sido visto como un símbolo de esperanza para millones de ciudadanos.