María Corina Machado, líder opositora venezolana, regresó al país tras casi diez meses de exilio. Su llegada fue anunciada por el líder del Partido Popular, Francisco Feijóo, quien celebró su retorno y pidió elecciones libres para que el pueblo decida. Machado, quien fue expulsada del país en febrero, entró a Venezuela desde Colombia, según informes de medios internacionales como The Wall Street Journal y el diario español ABC.
El regreso de Machado se produce en un contexto de tensión política. El gobierno interino de Delcy Rodríguez aún no ha establecido una fecha para elecciones presidenciales. Aunque Machado no participa en la mesa de negociación, su presencia en el país podría influir en la evolución del proceso político.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, atribuyó su regreso al diálogo de reconciliación respaldado por Washington. Aunque Machado no está involucrada directamente en las conversaciones, su presencia en Venezuela refleja el impacto de las relaciones internacionales en la situación interna del país.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, expresó su deseo de que Machado esté a salvo tras su regreso. Aunque no dio detalles sobre su conocimiento del asunto, su declaración refleja el interés internacional en la situación de la líder opositora.
La vuelta de Machado representa un hito en la política venezolana. Su presencia en el país podría marcar un cambio en la dinámica de las negociaciones y en la percepción del pueblo sobre la situación actual. Su regreso pone de relieve la complejidad de la crisis política en Venezuela, donde la participación de actores internacionales sigue siendo un factor clave.




















