Los disturbios que sacudieron Bilbao y Barcelona han convertido en foco de debate político la campaña electoral del 29 de noviembre. El Ejecutivo acusa al Partido Popular y a Vox de aprovechar la violencia para agitar el debate público y desviar la atención hacia la seguridad ciudadana. La portavoz del Consejo de Ministros, Elma Saiz, tachó de "barbaridad e irresponsabilidad" las declaraciones del líder regional de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, quien culpó al presidente Pedro Sánchez de haber instigado los episodios de violencia.
Los incidentes en Bilbao, que se sucedieron el pasado fin de semana, se caracterizaron por enfrentamientos entre grupos contrarios, con barricadas, incendios y detenciones. Según fuentes oficiales, más de 130 personas fueron arrestadas, la mayoría menores de edad. La policía local, Mossos d'Esquadra, intervino para restablecer el orden, aunque las calles permanecieron en estado de alerta durante horas.
El Gobierno, que no ha emitido una opinión clara sobre el origen de los disturbios, teme que su uso como herramienta política pueda contaminar la huelga prevista para el 11 de noviembre. Aunque el Partido Popular ha señalado al Ejecutivo como responsable de los incidentes, el Ejecutivo lo ha tachado de "irresponsabilidad" y de fomentar el odio. La situación refleja una tensión política creciente, donde la violencia se convierte en un elemento de discusión en una campaña electoral cada vez más polarizada.

























