La justicia estadounidense anunció nuevas acusaciones contra el ex presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por supuestos actos de tortura contra opositores. Los acusados, detenidos en Brooklyn desde enero, enfrentan ya cargos por tráfico de drogas y posesión de armas. Las nuevas acusaciones incluyen la participación en actos de tortura contra activistas y líderes de la oposición.

La Fiscalía estadounidense detalló que los cargos adicionales abarcan la violación de derechos humanos durante las protestas del 2017 y el 2019. Según documentos judiciales, Maduro y Flores serían responsables de la supervisión de centros de detención donde se habrían aplicado métodos de coerción. Los fiscales sostienen que estos actos se habrían cometido con el apoyo del Servicio de Inteligencia Militar (DGCIM) venezolano.

Estas acusaciones se suman a las ya presentadas en 2022, cuando la justicia estadounidense inició un proceso contra Maduro por supuestos delitos de corrupción y tráfico de drogas. La situación legal del ex mandatario y su esposa sigue en manos de los tribunales estadounidenses, que han rechazado peticiones de libertad bajo fianza.

La comunidad internacional ha reaccionado con críticas al aumento de las presiones contra la élite política venezolana. Aunque algunos gobiernos regionales han expresado preocupación, otros han llamado a la independencia judicial en Estados Unidos. La situación refleja un contexto de tensión entre Washington y Caracas, donde las acusaciones se enmarcan en un esfuerzo por limitar la influencia de figuras políticas venezolanas en el extranjero.