El sismo de magnitud 7,7 grados en Panamá activó alertas de tsunami en Estados Unidos y otros países del Pacífico. El Sistema de Alerta de Tsunamis estadounidense confirmó que el riesgo marino ha disminuido y las costas del istmo y la región están libres de peligro. Las autoridades continúan con revisiones estructurales en la capital panameña.
El temblor ocurrió el 15 de octubre en el norte del país, en la zona de Bocas del Toro. No se reportaron víctimas mortales ni daños significativos en la zona afectada. La alerta inicial fue emitida por el Servicio Geológico de Estados Unidos, que monitorea sismos en la región.
Este sismo es el más fuerte registrado en Panamá en más de una década. Aunque no generó un tsunami, las autoridades tomaron medidas preventivas para garantizar la seguridad de la población. La alerta fue levantada tras la evaluación de expertos y la confirmación de que el riesgo ha disminuido.
La zona afectada se encuentra en una región con actividad sísmica frecuente. El gobierno panameño ha anunciado que realizará una evaluación completa de los edificios en la capital para prevenir riesgos futuros. La comunidad sigue en alerta, pero no se han reportado nuevos movimientos tectónicos.






















