Trump y Vladimir Putin acordaron un suministro de diésel a Estados Unidos y al mercado mundial, según múltiples fuentes. El acuerdo, anunciado en una conversación telefónica, busca reducir los precios del diésel global. Rusia comprometió la entrega de más de 300.000 toneladas de diésel. La decisión se produce en un contexto de subida de precios en Estados Unidos, a pocos días de las elecciones legislativas de noviembre.
El anuncio se hizo apenas horas después de que Ucrania atacara una terminal petrolera rusa en Zaporiyia. Durante el ataque, más de cien drones fueron derribados y un puente ferroviario resultó dañado. Aunque el acuerdo entre Trump y Putin no menciona directamente el conflicto ucraniano, el gobierno ucraniano criticó la decisión, considerándola una violación de los intereses nacionales.
La propuesta de Rusia también ha generado preocupación en Europa. Un informe de la CIA alertó sobre operaciones rusas con drones Gerbera lanzados desde buques mercantes en el Mediterráneo hacia España, Francia e Italia. Estas operaciones, junto con ataques cibernéticos y el factor Trump, han acelerado debates sobre la postura defensiva del bloque comunitario.
El acuerdo entre los líderes globales reconfigura la oferta energética internacional. La decisión de Rusia de liberar millones de toneladas de diésel ha provocado reacciones en Kiev y en Europa, antes de importantes comicios. La situación refleja una complejidad geopolítica en la que las decisiones de líderes influyen directamente en la estabilidad del mercado energético.


























