El Partido Popular (PP) y Vox han alcanzado un acuerdo en el Senado para optimizar su voto en las elecciones generales del 29N, según informes de medios españoles. El pacto, que no incluye la formación de un grupo propio ni la cesión de senadores por parte de Vox, se basa en un reparto electoral limitado. El PP renuncia a competir en algunas provincias, como Tarragona, Girona y Gipuzkoa, mientras que Vox abandona ciudades como Cádiz y presenta candidatos en otras regiones.

La alianza se define como un gesto patriótico por parte de Vox, según declaraciones de Abascal. Aunque el acuerdo limita la colaboración, no implica una integración formal en el Senado. Ambas formaciones se centran en maximizar su influencia en las elecciones generales, sin comprometer su independencia.

Este acuerdo refleja una estrategia de ajuste electoral entre partidos de derecha. A pesar de la colaboración, el PP y Vox mantienen sus estructuras separadas. La decisión se produce en un contexto de tensión interna en el PSOE, donde la configuración de las listas electorales ha generado controversia. La renuncia de Francisco Martín como delegado en Madrid ha agravado las tensiones, pero el enfoque se mantiene en las elecciones generales.

La alianza en el Senado no representa una unificación política, sino una coordinación estratégica. Ambos partidos buscan aprovechar su influencia en las urnas sin comprometer su independencia. La elección del 29N se presenta como un punto clave para la reconfiguración del escenario político español.