Hasta el 16 de septiembre, los incendios en Europa han afectado casi 670.000 hectáreas, según datos recientes. Esta cifra supera con creces las 297.000 hectáreas registradas en la región de Galicia, donde se han producido numerosos focos de incendio durante la temporada de calor extremo. Las autoridades locales han alertado sobre la dificultad para controlar las llamas en zonas de difícil acceso, especialmente en áreas montañosas y boscosas.
En otros países europeos, como Francia y España, se han reportado incendios que han obligado a evacuar comunidades enteras y a desplegar equipos de bomberos y drones para monitorear las zonas afectadas. La sequía persistente y las temperaturas elevadas han sido identificadas como factores clave en la propagación de los fuegos.
Los expertos en medioambiente han señalado que estos incendios son una consecuencia directa del cambio climático, que está alterando los patrones de precipitación y aumentando la frecuencia de eventos extremos. Aunque se espera una reducción en la incidencia de fuegos a partir de la llegada de la estación más fría, las autoridades advierten que la situación podría volver a empeorar en los próximos meses.




























