El partido GKS se distanció de los disturbios en Bilbao, rechazando cualquier responsabilidad en los incidentes. La formación política limitó su compromiso a las convocatorias de movilizaciones antifascistas previas a los sucesos. En su comunicado, GKS denunció los destrozos sin sentido en bienes materiales de la clase obrera.

El Ayuntamiento de Bilbao condenó los gritos a favor de ETA durante los disturbios. Mientras tanto, Bildu emitió un comunicado propio, exigiendo que la respuesta al fascismo y a la ultraderecha se lleve a cabo por vías pacíficas y democráticas. La polémica se intensifica sobre la actuación policial y el papel de GKS en los acontecimientos.

Los disturbios en Bilbao han generado una controversia sobre la relación entre grupos políticos y la violencia. La ciudadanía sigue en espera de una clarificación sobre las causas y responsabilidades de los hechos. La situación refleja una tensión entre movimientos antifascistas y la autoridad local.