Frente Amplio y Podemos decidieron no formar una coalición en las elecciones generales del 29 de noviembre en la mayoría de las regiones, incluyendo Madrid y Cataluña. Solo cerraron alianzas electorales en la Comunidad Valenciana y en Canarias junto a otras formaciones. La decisión se tomó tras negociaciones que no lograron unificar las estrategias en todos los territorios.

Frente Amplio ofreció a Podemos un puesto prioritario en Madrid y Cataluña, pero los líderes de Podemos rechazaron la propuesta. En lugar de aceptar, optaron por mantener su independencia en esas regiones. En cambio, se acordó una colaboración en Valencia y Canarias, donde ambas formaciones decidieron presentarse conjuntamente.

La alianza entre Frente Amplio y Podemos se vio obstaculizada por diferencias en estrategias electorales y por la necesidad de mantener independencia en ciertas áreas. Aunque ambos partidos comparten ideologías similares, las negociaciones no lograron unificar su enfoque en todos los territorios.

La decisión de no pactar en Madrid y Cataluña refleja una división en la izquierda alternativa. A pesar de intentos de acercamiento, las diferencias en la estrategia electoral y las preferencias regionales llevaron a una separación en las elecciones generales. Esta situación deja a ambos partidos en posiciones distintas, aunque con un acuerdo limitado en algunas regiones.