Los disturbios continúan en Francia durante el tercer acto de las protestas sociales, con manifestaciones masivas en varias ciudades. Más de 320.000 personas tomaron las calles, principalmente en París, Lyon y Marsella. Las autoridades reportaron al menos 565 detenciones, mientras que los enfrentamientos entre manifestantes y policías se intensificaron.

En París, los grupos de manifestantes lanzaron cócteles molotov contra los agentes de policía, lo que provocó que las fuerzas de seguridad respondieran con gas lacrimógeno. Algunos manifestantes arrojaron fuegos artificiales que explotaron y causaron incendios. En Lyon y Marsella, se registraron enfrentamientos similares, con detenciones y altercados.

El Ministerio del Interior ha estado monitoreando la situación con atención, buscando contener la violencia. Aunque el número de detenciones se mantiene bajo control, el tercer acto de las protestas ha sido más violento que el primero. En el primer acto, el 17 de octubre, hubo vandalismo y saqueos, pero el gobierno logró evitar que se repitiera.

Las protestas, que comenzaron como movimientos estudiantiles, han ganado fuerza y ahora involucran a sindicatos y grupos sociales. Las autoridades han reforzado la presencia policial en las principales ciudades, pero la tensión sigue presente. La situación sigue siendo vigilada, con el objetivo de mantener la estabilidad.