Los jóvenes franceses ahora temen más por su futuro profesional que por enfermedades como el sida, según el escritor y filósofo Gilles Lipovetsky. En una entrevista con *La Vanguardia*, Lipovetsky habla sobre las protestas y disturbios que recientemente sacudieron Francia, vinculando estos movimientos a una profunda inquietud sobre el empleo y la incertidumbre económica.

Las manifestaciones, que se han extendido por varias ciudades, reflejan una creciente frustración entre los jóvenes que enfrentan altas tasas de desempleo y una falta de oportunidades laborales. Lipovetsky señala que, a diferencia de décadas anteriores, el miedo al sida no es el principal factor de ansiedad entre los jóvenes actuales. En su lugar, la incertidumbre sobre su futuro profesional y la falta de progreso en sus carreras se han convertido en el principal desencadenante de las protestas.

Este fenómeno no es nuevo en Francia, pero su intensidad ha aumentado en los últimos años. La crisis económica, la digitalización del mercado laboral y la creciente desigualdad han generado una sensación de desesperanza entre los jóvenes. Lipovetsky explica que, aunque las protestas pueden parecer caóticas, están motivadas por una búsqueda de visibilidad y una demanda de cambios estructurales en el sistema laboral.

La situación refleja un descontento generalizado que va más allá de lo político. Los jóvenes se sienten atrapados en un sistema que no les ofrece las herramientas ni las oportunidades necesarias para construir un futuro estable. Aunque las autoridades han prometido reformas, la percepción de que estas no llegarán a tiempo o no serán efectivas sigue alimentando el descontento.