El Partido Socialista (PSOE) ha aceptado la organización de un debate electoral entre sus candidatos y los del Partido Popular (PP), pero ha reclamado que se celebre en la televisión pública RTVE. El PP, por su parte, ha rechazado la propuesta y se ha mantenido fiel a su apuesta por Atresmedia. La disputa por el lugar del debate se ha intensificado en las últimas semanas, con ambos partidos mostrando posturas contrarias sobre el formato y la plataforma elegida para el encuentro.

El PSOE ha insistido en que el debate a cuatro, que incluiría a los candidatos de los principales partidos, se celebre en RTVE, considerando que es la opción más adecuada para garantizar la igualdad de condiciones. Sin embargo, el PP ha rechazado esta propuesta y ha mantenido su preferencia por Atresmedia, una cadena privada que ha sido criticada por su sesgo a favor del PP. Esta postura ha generado tensiones entre ambos partidos, con el PSOE acusando al PP de intentar controlar el espacio mediático.

La situación se ha agravado con la intervención de otros partidos, como Vox, que ha apoyado la propuesta del PP de celebrar el debate el 26 de noviembre en Atresmedia. Esta decisión ha sido vista como una maniobra para influir en la percepción pública del debate, lo que ha generado críticas desde el PSOE. A su vez, el PP ha lanzado comentarios despectivos hacia el PSOE, señalando su presencia en programas de televisión como "La Revuelta" y sugiriendo que su candidato, Pedro Sánchez, debería "portarse bien" para evitar problemas.

La precampaña electoral se desarrolla en un clima de tensión política y social, con manifestaciones por la vivienda, huelgas generales y movilizaciones educativas. En este contexto, el debate electoral se ha convertido en un punto clave para definir la estrategia de ambos partidos y su capacidad para conectar con los ciudadanos.