El gobierno alemán acusó a Rusia de haber ordenado un ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig, tras el descubrimiento de un dron con explosivos en la zona. La cancillería alemana señaló que el incidento podría ser una operación híbrida de Rusia, que busca desestabilizar la región. A su vez, Rusia acusó a Alemania de haber orquestado la situación como una provocación deliberada, con el objetivo de empeorar las relaciones entre ambos países.

El presidente ruso, Vladimir Putin, negó cualquier responsabilidad en el ataque fallido, afirmando que no hay pruebas de que Rusia haya participado en el incident. La OTAN, por su parte, instó a una respuesta coordinada contra los ataques híbridos, mientras que líderes europeos como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtieron a Rusia de que aumentarán la presión.

La Unión Europea señaló que el ataque parece ser un acto de terrorismo patrocinado por el Estado, y prometió medidas para garantizar la seguridad de la población. Aunque Rusia se desmarca de las acusaciones, la tensión entre ambos países sigue en aumento, con el riesgo de una escalada de conflictos.