El presidente de Paraguay, Pedro Alliana, asumió el cargo este sábado tras la destitución de Santiago Peña. La transición ocurrió tras un juicio político que culminó en la remoción del exmandatario por sus vínculos con el Banco Ueno, que fue intervenido por el Banco Central paraguayo. Alliana se reunió inmediatamente con el ministro de Salud, Isaías Fretes, y prometió abordar las necesidades más urgentes del país.
Según informes, el nuevo presidente ya inició acciones concretas, incluyendo pagos a ahorristas del Banco Ueno por más de 996.000 millones de guaraníes. Además, anunció que los trabajos continuarán durante el fin de semana. Alliana, quien antes fue comerciante y jugador de baloncesto, ha sido apoyado diplomáticamente por Brasil y Chile en su nuevo gobierno.
La crisis financiera que afectó al gobierno anterior sigue siendo un tema central. Alliana ha nombrado nuevos ministros en áreas clave, incluyendo Interior y Obras Públicas, lo que sugiere una reorientación en la gestión del país. Aunque no se han dado detalles sobre el futuro económico, su enfoque en temas de salud y estabilidad financiera ha sido destacado como una prioridad inmediata.
La situación política en Paraguay ha sido marcada por la inestabilidad, con la destitución de Peña generando una transición rápida. La comunidad internacional ha mostrado interés en la estabilidad del país, especialmente en un contexto de crisis económica. La presidencia de Alliana representa un cambio en la dirección del gobierno, con un enfoque en la recuperación económica y la atención a las necesidades más inmediatas de la población.
























