El virus del Nilo Occidental ha causado 130 muertes este año en Europa, según datos recientes. España se encuentra entre los países más afectados en cuanto al número de casos, ocupando el cuarto lugar. Además, el país se ubica en la quinta posición en cuanto a muertes registradas.

El virus, transmitido por mosquitos, ha mostrado una expansión notable en la región. Las autoridades sanitarias han alertado sobre la necesidad de medidas preventivas, especialmente en zonas con clima cálido y húmedo. La incidencia del virus ha aumentado en áreas costeras y regiones mediterráneas, donde las temperaturas son más elevadas.

El Nilo Occidental es un virus que puede causar fiebre, dolor de cabeza y, en casos graves, meningitis o encefalitis. Aunque la mayoría de los casos son leves, la mortalidad es significativa. España ha registrado un número elevado de casos, lo que ha generado preocupación entre los responsables de salud pública.

La situación se suma a una tendencia global de aumento de enfermedades transmitidas por vectores, vinculada al cambio climático. En los últimos años, se han observado cambios en la distribución geográfica de enfermedades como el dengue y la fiebre amarilla. En España, la aparición del virus ha coincidido con un aumento de temperaturas y una mayor presencia de especies de mosquitos no nativas.

La lucha contra el virus implica una combinación de medidas de prevención y control. Las autoridades han recomendado el uso de repelentes, la eliminación de criaderos de mosquitos y la vigilancia epidemiológica. A pesar de los esfuerzos, el virus sigue expandiéndose, lo que exige una respuesta coordinada a nivel nacional y europeo.