Marine Le Pen, candidata de extrema derecha a la presidencia francesa, criticó al gobierno de Emmanuel Macron tras una jornada de disturbios masivos en varias ciudades del país. Los enfrentamientos, que se registraron en múltiples puntos, dejaron cientos de detenciones y generaron una respuesta política dividida.
El gobierno de Macron, que lidera un partido de centro derecha, atribuyó la violencia a grupos de "ultraizquierda" que, según su postura, desencadenaron las protestas contra el costo de vida. Por su parte, Le Pen acusó al "poder macronista agotado" de no haber gestionado adecuadamente la situación.
Las protestas, consideradas sin precedentes en su intensidad, se desarrollaron en el contexto de una crisis económica y social que ha afectado a millones de franceses. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, se movilizaron contra el aumento de precios y la falta de empleo.
Este episodio refleja la tensión creciente en Francia entre el gobierno y movimientos sociales, con líderes políticos de diferentes orientaciones involucrados en una discusión pública sobre la responsabilidad de la violencia. La situación sigue siendo un tema de debate nacional.

























