En Francia, más de 1.200 personas fueron detenidas durante protestas multitudinarias que se extendieron por varias ciudades. Las manifestaciones, que se desarrollaron el día de la furia, incluyeron asaltos a edificios, incendios y enfrentamientos entre grupos con acusaciones cruzadas.

Las autoridades informaron que las protestas se concentraron en ciudades principales, con una intensa movilización de personas que exigían cambios políticos y sociales. En algunos casos, los manifestantes bloquearon calles y entradas a edificios gubernamentales, lo que generó una respuesta policial fuerte.

Este tipo de protestas ha sido recurrente en Francia en los últimos años, especialmente tras eventos políticos o sociales que han generado descontento generalizado. La tensión entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad ha sido notable, con episodios de violencia registrados en varias zonas urbanas. Las autoridades han llamado a la calma y han anunciado medidas para evitar futuras confrontaciones.