El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó la localidad de Trappes, cerca de París, el 23 de octubre de 2026, tras un tiroteo que resultó en una víctima mortal y cinco heridos. Macron atribuyó el ataque a una "ideología racista", mientras la policía mantiene detenidos al principal sospechoso y a otras tres personas vinculadas.

Las autoridades francesas han incrementado la presencia policial en varias ciudades, desplegando 70.000 agentes, incluyendo vehículos blindados, drones y helicópteros, para prevenir nuevos disturbios. Museos de París cerraron temporalmente por seguridad. Las protestas, motivadas por el encarecimiento del costo de vida y demandas estudiantiles, continúan con menor intensidad que la jornada anterior, aunque se registran cargas y tensiones.

Las manifestaciones, que comenzaron en el sureste de París, se han repetido en varias ciudades, con grupos que corean consignas contra la policía y piden la salida de Macron. Aunque las protestas se desarrollan con menos incidentes graves, la policía ha detenido a 135 personas durante la jornada del sábado. Las autoridades reforzaron la seguridad tras los violentos incidentes del fin de semana anterior, cuando más de medio millón de personas se movilizaron.