El ministro Garamendi ha criticado la postura del Gobierno sobre la subida del salario mínimo interprofesional (SMI). Durante una comparecencia, ha señalado que el gobierno parece querer aprovechar la campaña electoral para impulsar esta medida. El ministro ha insistido en que el SMI debe ser revisado con base en la realidad económica y no como herramienta política.

El Gobierno, por su parte, ha respondido que la subida del SMI podría aprobarse incluso antes de las elecciones. Esta postura ha generado controversia entre los partidos políticos. Algunos consideran que el aumento del SMI es una medida necesaria para mejorar la situación de los trabajadores. Otros, en cambio, lo ven como una estrategia electoral para ganar apoyos.

La decisión sobre el SMI se ha convertido en un tema de debate en el parlamento. El debate se ha intensificado en los últimos meses, con distintas propuestas presentadas por los grupos parlamentarios. La situación refleja la tensión entre la necesidad de políticas sociales y la presión electoral. El SMI sigue siendo un punto clave en la agenda política del país.