El domingo, los brasileños acudieron a las urnas para elegir a su nuevo presidente. Los dos principales candidatos, el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, se enfrentan en una elección marcada por una polarización política intensa. Según los resultados preliminares, Bolsonaro lidera con un 48,02 % de los votos, mientras que Lula obtiene un 44 %. Ambos candidatos no han alcanzado la mayoría absoluta necesaria para ganar en primera ronda.

El recuento continúa con el 64,81 % de los votos ya contados. Bolsonaro se mantiene en el liderato con un 49,58 %, mientras que Lula suma un 42,25 %. La elección se define como una confrontación entre dos modelos de gobierno: el de Lula, que promueve la inclusión y la redistribución, y el de Bolsonaro, que defiende la seguridad y la liberalización económica.

Esta elección se desarrolla en un contexto de creciente polarización en el país. Lula, quien fue presidente entre 2003 y 2011, enfrenta acusaciones de corrupción que aún no han sido resueltas. Bolsonaro, por su parte, ha sido criticado por su postura conservadora y su relación con el gobierno anterior. La segunda vuelta está prevista para el 25 de octubre, momento en el cual se decidirá el futuro político de Brasil.