El Gobierno de Bolivia anunció la eliminación total de la subvención al diésel, estableciendo un nuevo precio de 17,95 bolivianos por litro. Esta medida forma parte de un conjunto de reformas económicas destinadas a cumplir con las condiciones de un préstamo del Fondo Monetario Internacional. La decisión busca reducir la dependencia del subsidio y regular el mercado de combustibles.

La medida afecta directamente a los ciudadanos que utilizan vehículos de combustión interna, ya que el precio del diésel se alinea con el costo internacional. El anuncio fue hecho por el presidente Rodrigo Paz, quien destacó que esta acción refleja un compromiso con la estabilidad económica.

El ajuste se produce en un contexto de presión por parte de instituciones internacionales para mejorar la transparencia y la eficiencia en la gestión fiscal. Aunque no se han dado detalles sobre el impacto inmediato en la inflación, la medida ha generado reacciones en la sociedad, con críticas y análisis sobre su efecto a largo plazo.

La eliminación de la subvención marca un cambio en la política energética del país, aunque su éxito dependerá de la capacidad del Estado para garantizar la estabilidad en el sector.