El lince ibérico, considerado uno de los grandes carnívoros más amenazados del mundo, ha logrado superar la barrera de los 2.000 individuos en cautividad, según datos recientes. Esta cifra, que incluye tanto adultos como crías, representa un avance significativo tras décadas de declive. La especie, que apenas contaba con 62 adultos en 2012, ha visto su población aumentar gracias a programas de cría controlada en centros especializados de España y Portugal.

La recuperación del lince ibérico se debe principalmente a la cría en cautividad, que ha permitido mantener y aumentar su número, así como a las reintroducciones en zonas naturales donde se ha logrado establecer nuevas poblaciones. Aunque el éxito es notable, la supervivencia a largo plazo sigue dependiendo de la conservación de sus hábitats y la protección contra amenazas externas. La especie sigue siendo vulnerable, pero el avance en su población ofrece esperanza para su futuro.