El ministro ruso Serguéi Lavrov reafirmó ante la ONU la voluntad de Moscú de alcanzar una solución en Ucrania, mientras el presidente Vladimir Putin negó categóricamente que Rusia se prepare para una acción militar contra la Unión Europea. Lavrov acusó a Europa de hacer "todo lo posible" para evitar una solución negociada, en medio de una tensión creciente entre Moscú y los países occidentales.

Aunque las hostilidades continúan en la región, Rusia se declara dispuesta a volver a los acuerdos de Anchorage entre Putin y Trump sobre Ucrania. Esta postura contrasta con las advertencias occidentales, que Rusia califica de "provocación" y "exageración deliberada" para justificar el gasto bélico.

La reunión entre Lavrov y su homólogo alemán en Nueva York, la primera desde el inicio de la invasión, se produjo en un contexto de creciente desconfianza. Europa, por su parte, sigue presionando a Rusia para que abandone sus objetivos en Ucrania, mientras Moscú insiste en su postura de defensa.

La tensión persiste, pero Rusia mantiene su negación sobre planes militares contra la UE, mientras acusa a Occidente de distorsionar la realidad para su propio beneficio.