En Junín, un incendio forestal ya consume miles de hectáreas de territorio asháninka, según informes recientes. La situación se agrava en el contexto de un El Niño fuerte, que ha incrementado la sequía y la vulnerabilidad de los ecosistemas. La organización CARE alerta sobre la falta de una política integral para prevenir los incendios, que se limita a la extinción de las llamas.

El Estado peruano, según CARE, debería adoptar un Manejo Integral del Fuego, que combine prevención, ciencia y conocimientos indígenas. Esta propuesta busca integrar prácticas locales con estrategias modernas para reducir los riesgos. Los incendios en Junín afectan no solo la vegetación, sino también el territorio ancestral de comunidades asháninka, cuyos derechos son reconocidos legalmente.

La crisis de incendios se inscribe en un patrón recurrente en Perú, donde la deforestación y la falta de políticas efectivas han generado un ciclo de destrucción. Aunque se han implementado medidas de emergencia, no se ha logrado una solución sostenible. La comunidad científica y las organizaciones indígenas piden una acción más profunda y coordinada para evitar que los incendios se conviertan en una amenaza constante.