Miles de personas han entrado ilegalmente en Ceuta desde Marruecos en las últimas semanas, generando una crisis migratoria sin precedentes. Según informes, el número de entradas ha aumentado drásticamente, con cientos de personas llegando a nado en la zona fronteriza. El Ministerio del Interior español ha destacado la «ejemplar colaboración» de Marruecos en la gestión de la situación, afirmando que los esfuerzos del país vecino han «impedido miles de intentos» de entrada.
El gobierno español, liderado por el ministro Marlaska, ha culpado a las «bulas de las mafias» por la oleada migratoria, señalando que la cooperación con Marruecos ha sido clave para contener la afluencia. A su vez, el presidente Sánchez ha coordinado con Marruecos medidas urgentes para restablecer la normalidad en la ciudad autónoma, movilizando recursos y preparando estrategias para controlar la situación.
La crisis ha alcanzado niveles alarmantes, con más de 2.000 personas entrando ilegalmente en Ceuta en apenas unos días. Esta cifra supera incluso la registrada en 2021, cuando se vivió una de las peores crisis migratorias entre España y Marruecos. A pesar de los esfuerzos conjuntos, la entrada de personas a nado sigue siendo un desafío, con miles de jóvenes marroquíes intentando cruzar la frontera.
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