Los centros de salud mental de Lima enfrentan una crisis en la provisión de servicios básicos. El Centro de Salud Mental Mirones Bajo permaneció sin agua durante diez días, mientras que el centro Magdalena del Mar sufrió falta de electricidad por tres días. Esta situación impidió la atención de tratamientos psiquiátricos esenciales.
Los responsables denuncian la falta de medicinas necesarias para pacientes que han intentado suicidio. La interrupción de servicios básicos afecta directamente la capacidad de los profesionales para brindar atención adecuada. En Mirones Bajo, la falta de agua generó dificultades en la higiene y la preparación de medicamentos. En Magdalena del Mar, la ausencia de electricidad interrumpió el funcionamiento de equipos médicos y la administración de tratamientos.
La situación refleja problemas estructurales en la gestión de servicios públicos en Lima. Los centros de salud mental, que atienden a pacientes en situación de vulnerabilidad, enfrentan desafíos adicionales por la falta de recursos. Esta crisis pone de relieve la necesidad de mejorar la infraestructura y la asignación de fondos para garantizar el acceso a servicios esenciales en instituciones críticas.


























