El exjefe de la Policía de Perú, Raúl Alfaro, falleció recientemente tras haber sido investigado por su vinculación con una red parapolicial y por las muertes ocurridas durante las protestas contra la presidenta Dina Boluarte en 2022 y 2023. Las autoridades lo habían acusado de participar en actos de violencia durante las manifestaciones, que se habían intensificado tras la renuncia de Boluarte en noviembre de 2022.
Alfaro, quien había sido director de la policía nacional entre 2018 y 2022, fue detenido en 2023 por orden de la Corte Suprema de Justicia de Perú. La investigación se centró en su posible responsabilidad en la muerte de varios manifestantes durante las protestas, que se habían desencadenado tras la decisión de Boluarte de disolver el Congreso. Durante el proceso, se reveló que Alfaro estaba vinculado a una red de corrupción que incluía funcionarios y policías.
Las protestas contra Boluarte, que se extendieron por semanas, habían sido marcadas por violencia y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. La muerte de Alfaro se produce en un contexto de creciente presión sobre las autoridades peruanas por la gestión de las protestas y la posible responsabilidad de funcionarios en los conflictos. La situación sigue siendo objeto de investigación y debate público.
























